El aislamiento natural de nuestro Archipiélago y la abundancia de madera extraida de los extensos bosques nos permitió desarrollar ingeniosas formas de solucionar los problemas cotidianos, desarrollando todo una cultura en torno a la madera, es así como manos chilotas han permitido la construcción de majestuosas iglesias, nobles embarcaciones, acogedoras casas, ingeniosos artilugios.

Los artilugios son artefactos se caracterizan por ciertas complejidades técnicas, perfeccionadas según el oficio o la faena donde se utilizaba, es así como existen artilugios vinculados a faenas marinas, agrícolas, domesticas, etc.

Como en el siglo XIX no era tan factible acceder a cerraduras de metal, en Chiloé se las ingeniaron para construir trancas de madera. Este método de seguridad del pasado estaba formado por un gran trancón rectangular que en su interior estaba calado por 2 líneas horizontales y dos líneas verticales centrales, en ellas se posaban 2 guardas de madera con forma de C alargada y sobre estas se introducían una llave de 2 puntas y un pasador o pestillo. Este trancón finalmente se instalaba en la puerta mostrando el lado de la madera sin calar, con todo el mecanismo en su interior. El material más usado para hacer estos cerrojos era el alerce, por su durabilidad y calidad.

Es un cerco semicircular ubicado en la costa, hecho de varas y estacas proyectadas hacia la tierra. La idea es que cuando suba la marea el corral quede tapado con el agua y cuando esta baje, queden los peces atrapados. Este tipo de pesca es la menos complicada pues los peces se pueden capturar con la mano. Existe también una variante en desuso para esta forma de pescar, los pitreles que eran corrales más pequeños hechos de piedra donde los peces desovaban.

Este telar es cuadrado y está armado horizontalmente sostenido por soportes que están clavados al suelo. Las tejedoras deben elaborar sus tejidos arrodilladas en el suelo. En el se confeccionan frazadas, sabanillas, ponchos, choapinos (alfombras) y otros artículos.

Está construido de madera, en su interior hay 2 piedras que sirven para amolar y un embudo que recibe el trigo. Su funcionamiento es simple: El trigo se deposita en el embudo que deja caer el producto entre las dos piedras que al frotarse lo muelen por acción de una hélice propulsada por una caída de agua cercana. Después esto desciende a una caja donde se acumula la harina. Generalmente se instalan en una bodega o sitio especial.